LO QUE SUCEDE CUANDO DIOS NOS VISITA

16 Octubre, 2016
 

Cuando Dios decide visitar la vida de hombre o una mujer se puede decir que la historia de esa persona se dividirá en un antes y un después. La duración de esa visitación no es realmente lo relevante, lo importante de ese encuentro es la huella que queda registrada en lo profundo de su corazón, porque después de esa experiencia en la persona debe haber una trasformación por dentro y por fuera.

La Biblia relata que muchos hombres y mujeres que tuvieron un encuentro personal con Dios jamás olvidaron lo que vieron y sintieron, esa experiencia permaneció durante todas sus vidas registradas en sus memorias por el resto de su existencia.

En (Marcos 10:51–52) Bartimeo el ciego da testimonio de lo que es un verdadero encuentro con Jesús. Un encuentro con Dios hará que cualquier persona salga de la rutina y marque la diferencia porque la presencia del Señor abre los ojos espirituales del ser humano.

Tener la presencia de Dios en la vida es tener los cielos abiertos, es tener la bendición sobre la familia, es tener coraje y valor, es ver derrotado al diablo, a los brujos y hechiceros,

¿Qué señales hay cuando Dios visita un creyente? A veces los cristianos creen que la evidencia más notoria es oír hablar en lenguas angelicales a un  creyente, y eso en parte es verdad, pero también hay que decir que una visitación de parte del Señor se conoce por el testimonio.

La hermana Carmen Valencia, dijo en la convención de damas: "Mujeres de fe no fingida" que “Cuando hemos tenido una experiencia personal con Dios, las cosas cambian, a esa persona podrán hacerle cualquier cosa pero no lo apartaran del evangelio, cuando Dios nos visita se renuevan las fuerzas, lo que nos tiene agotados se tiene que ir, se va la muerte y llega la vida, si Dios nos visita habrá proyección en la Obra MMM”, dice.

Hoy cuando no hay palabra de Dios en muchos pulpitos y comienza a  escasear la presencia del Señor se observa que las almas se van de un lugar a otro tratando de satisfacer sus vidas espirituales, estas corren un grave el peligro de que les suceda lo que le paso a Noemí, que se fue para Moab – el mundo - y lo perdió todo.

Si la presencia de Dios está en las iglesias las almas serán atraídas y se arrepentirán, hasta los descarriados se volverán de su mal camino.

Es hora de suplicar (Salmos 80:14) porque el fin se acerca, el Señor viene pronto, hay que trabajar porque el mal avanza, es tiempo de agonizar delante de Dios para que su presencia descienda.

HNA. CARMEN VALENCIA
ESPOSA DEL REV. GUSTAVO MARTÍNEZ

Los encuentros con Dios nos cambian por dentro y por fuera